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¿CUARENTENA? DÍA #6 EJECUTIVOS DEL REINO (Segunda parte)

Día #6 Guía de lectura Marzo 26/2020: Salmos 149 “¡Alabemos a nuestro Dios! ¡Alabémoslo todos juntos, pues somos su pueblo fiel! ¡Cantémosle un cántico nuevo!…cantemos alegres a Dios, nuestro creador y rey; pues él se agrada de su pueblo y da la victoria a los humildes. ¡Alabémoslo con danzas! ¡Cantémosle himnos con música de arpas y panderos! Pueblo fiel de Dios, ¡alégrate por la victoria obtenida! Aunque estés dormido,¡grita de alegría!…Pueblo fiel de Dios ¡esto será para ti un motivo de orgullo!¡Alabemos a nuestro Dios!”

Como vimos en la primera parte, necesitamos entrar en la intimidad de la casa (ámbito espiritual que se genera en medio de la adoración) para restaurar y que haya revelación de parte de Dios a nuestras vidas.

En esta segunda parte veremos Cómo ejecutar la voluntad de Dios.

De esta manera, tendremos como base el Salmo 149 (Ten tu biblia a la mano), en donde se encuentran unas pautas de cómo adorar y para qué adorar.

En este salmo es necesario que podamos interpretar lo que Dios quiere restaurar en la actualidad y aplicarlo para que seamos más efectivos en nuestra adoración. El “cómo”, lo encontramos en los versículos 1 al 6 y el “para qué” del 7 al 9.

¿CÓMO ADORAR?

1. Espontaneidad (versículo 1): en más de 200 versículos, Dios pide a través de los salmistas y de los profetas “canten a mí un cántico nuevo”. A Dios le gusta saber lo que estamos sintiendo. Él se interesa por lo que nos pasa, y las canciones deberían ser un resultado de la abundancia del corazón.

El concepto de espontaneidad viene de saber dónde estoy y con quién me estoy comunicando. “Desde adentro de la casa íntima del Padre somos lo que somos y necesitamos ser libres y espontáneos, no seguir un listado de canciones o un programa predeterminado, que quizá sea organizado para la gente, pero que delante de Dios suena como algo robotizado”.

La biblia habla de por lo menos 3 dimensiones de adoración (Efesios 5:19; Colosenses 3:16):

  • Himnos: son canciones que van dirigidas a una enseñanza natural para la mente. Así como se usan los himnos nacionales, de la misma manera se usaron los himnos en el cristianismo para reforzar conceptos de revelación en la mente de los fieles.

  • Salmos: son canciones inspiradas desde el corazón del hombre hacia Dios. Fruto de experiencias personales que se transforman en una canción vivida que involucra cuerpo y alma. Por ejemplo, cuando David pasaba por alguna circunstancia difícil en su vida, no renegaba sino que componía. (Lee Salmo 40:1-3).

  • Cánticos espirituales: Son muy sencillos y a la vez profundos. No se trata de cantos compuestos por ninguna experiencia personal ni para enseñar una doctrina, sino que son cánticos del Espíritu. “Es cuando el Espíritu Santo toma de lo que hay en el Padre y en el hijo y nos los hace saber para que seamos eficaces”. Hay diferentes enfoques que el Espíritu puede cantar a través de nosotros: para dar placer al Padre, para glorificar al Hijo, para enamorar a la iglesia, para inspirar a los incrédulos, para dar vida a la creación y todo lo que Él nos guíe.

2. Alegrarse con el Rey (versículo 2): Una nueva dimensión de fiesta en la casa. No se trata de celebrarle a Él, sino celebrar con Él. Muchas veces terminamos nuestras noches de “celebración” y todos estamos emocionados y felices, pero ¿alguien se pregunta si Dios la pasó bien? Tenemos que entender que cuando Dios se goza, nosotros somos fuertes.

3. Usar todas las expresiones artísticas para demostrar nuestra pasión (versículo 3): El arte es la mayor expresión del alma reconocida por la historia humana. A Dios le gusta que nos expresemos y que mostremos lo apasionados que estamos por Él. Así que, cuantas más formas encontremos para demostrar nuestro amor será como un efecto de multiplicación de amores.

4. Nuestra adoración da placer a Dios (versículo 4): Dios se alegra al estar con nosotros. Es el mismo sentir que Dios tuvo cuando vio a Jesús en la tierra y dijo: “este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia” Mateo 3:17.

“Nunca podemos invertir las prioridades. Primero nos Deleitamos en Él, nos disfrutamos mutuamente, y después Él concede las peticiones de nuestro corazón”.

Cuando nos disponemos a adorar, provocamos un placer distinto en el Creador porque no es algo programado (aunque es algo deseado), pero al nacer de un anhelo nuestro, esto toca el corazón de Dios. ¡Los ángeles le dicen “Santo”. Pero sólo nosotros le podemos decir ¡”Papá”!

Tomado de: “Dios no tiene favoritos, tiene íntimos” de Marcos Brunet.

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