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09 DE FEBRERO: SIN CONDICIONES

«Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban» (Marcos 5:21-24)

Piensa:
El amor de Dios tiene muchas dimensiones, se muestra en el perdón, se fortalece en nuestras angustias, nos sorprende en cada bendición; pero una de las dimensiones más hermosas de ese amor es que es incondicional.

En las escrituras de hoy, vemos como Jesús obraba a través de ese amor incondicional. Al ser abordado por un Padre vulnerable y desesperado por el estado de salud de su hija, no dudó en atender su llamado y lo acompañó a su casa para librarlo de aquella angustia, para proveerle sanación a ese ser tan importante para aquel hombre que lo abordaba.

Jesús no puso objeciones sobre la situación de Jairo o sobre la multitud que lo ocupaba. Respondió al necesitado por amor y con amor.

Te invito hoy a atender el llamado de Dios, y a buscar de Él, en medio de esa tormenta que estés atravesando. Confía en su cuidado y afecto sin condiciones, y recuerda: No existen dudas que nos impidan confiar en El Señor, porque cuando en Él oramos, con su acción y obra nos responde.

Ora:
Señor, puede que durante los momentos difíciles, la duda y la incertidumbre nublen mi visión, sobre lo perfecto e inmenso de Tu poder, y sobre los planes de bien que guardas para aquellos que te siguen, por ello te pido que tu amor sin condiciones, me cubra y guarde ante las dificultades, ante las tormentas de la vida, ante aquellos que quieran accionar contra mí. Sé que te encuentras a mi lado, cuidándome y fortaleciéndome. Amén.

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Pasaje:
Marcos 5:21-24
Tema del Capítulo – Marcos 5:
En Marcos 5, tenemos: I. Jesús expulsa una legión de demonios de un hombre poseído por el demonio, y les permite entrar en los cerdos (vv. 1-20). II. Jesús cura a una mujer que sufre un problema de flujo de sangre, mientras va a resucitar a la hija de Jairo (vv. 21-43). Ya hemos leído sobre estos tres milagros (Mt. 8.28 y ss.; Mt. 9.18 y ss.), pero aquí se relatan con más detalle.

Junto con sus discípulos, Jesús llega a la región de Gadarenes, donde se encuentran con un hombre poseído por el demonio. A lo largo de los años, nadie había sido capaz de controlar a este hombre y por eso vivía solo en las tumbas. Cuando el hombre vio a Jesús, cayó de rodillas y Jesús exigió saber su nombre. Respondió que su nombre era Legión por todos los demonios que había en su interior.

Jesús ordenó a los demonios que salieran de su cuerpo y los espíritus malignos entraron en una piara de cerdos cercana. Los cerdos corrieron entonces por una empinada ladera y se ahogaron en el agua.

La gente que cuidaba de los cerdos se acerca a Jesús para informarle del incidente. Pero cuando ven al hombre antes poseído sentado junto a Jesús, vestido y limpio, se asustan. Se corrió la voz de cómo Jesús curó al hombre y de lo que ocurrió con los cerdos. El hombre le rogó a Jesús que fuera con él a su pueblo.

Comentario Bíblico:
Marcos 5:21-24
Un evangelio despreciado irá hacia donde sea mejor recibido. Uno de los dirigentes de una sinagoga buscó fervorosamente a Cristo porque una hijita, de unos doce años, se estaba muriendo. En el camino hizo otra sanidad. Debemos hacer el bien no sólo cuando estamos en casa, sino cuando vamos por el camino, Deuteronomio vi, 7. Común es que la gente no recurra a Cristo, sino cuando ya han probado en vano todas las demás ayudas y hallaron, como ciertamente suele ocurrir, que eran médicos sin valor. Algunos corren en dirección a las diversiones y las compañías alegres; otros se zambullen en los negocios y hasta la embriaguez; otros se dedican a establecer su propia justicia o se atormentan con vanas supersticiones. Muchos perecen en tales caminos, pero nadie encontrará jamás reposo para el alma con tales métodos; mientras aquellos a quienes Cristo cura de la enfermedad del pecado, hallan en sí mismos un cambio total para mejor.

Referencias Cruzadas:
Lucas 8:40 – Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban.

Lucas 4:40 – Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

Hechos 28:8 – Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.

Marcos 7:32 – Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

Marcos 6:5-6 – Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Lucas 7:12 – Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.

Tema Principal:
Grandes Milagros del Señor

Versículos Temáticos:
Al oír esto, Jesús le dijo a Jairo: —No tengas miedo; cree nada más, y ella será sanada.
Lucas 8:50

Porque para Dios no hay nada imposible.
Lucas 1:37

Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!
Salmo 139:13-14

Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible.
Mateo 19:26

Por la poca fe que tienen —les respondió—. Les aseguro que, si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá”, y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible.
Mateo 17:20

Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas.
Lucas 9:16-17

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